MÁS DE medio millón de estudiantes de secundaria chilenos protagonizan un paro nacional, el mayor en décadas, en demanda de una educación mejor y más igualitaria que la que impuso la dictadura y que aún sobrevive.
Esta es la primera movilización social que afronta la presidenta Michelle Bachelet y el primer traspié desde su llegada al poder en marzo pasado, al tener que aceptar negociar con los estudiantes en paro, a lo que en un principio se había negado.
Según cifras preliminares de dirigentes estudiantiles y carabineros, unos 600, 000 estudiantes de secundaria se sumaron al paro nacional convocado por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES).
Al movimiento también se unieron alumnos de centros educativos administrados por los municipios y los subvencionados (privados con subsidio estatal) de todo el país, además de decenas de colegios privados y los universitarios.
Los estudiantes, de entre 12 y 17 años, fueron convocados a permanecer en sus liceos en jornadas culturales y de reflexión sobre la calidad de la enseñanza en el sector público.
Sin embargo, en algunos municipios de Santiago, en el centro de la capital y en otras regiones del país se realizaron marchas y manifestaciones.
En Copiapó, a 804 kilómetros al norte de Santiago, cerca de 6, 000 alumnos marcharon por las calles de forma pacífica y en coordinación con los carabineros para impedir la infiltración de vándalos.
Sin embargo, en Santiago, donde son cerca de 300, 000 los estudiantes movilizados, la policía arremetió contra algunas manifestaciones y se produjeron incidentes que dejaron algunos lesionados y una cantidad aún no determinada de detenidos.
Las escaramuzas más violentas ocurrieron en el Parque Forestal, donde los carabineros dispersaron a cerca de un millar de adolescentes con gases lacrimógenos y carros lanza agua, situación que se repitió frente a la Casa Central de la Universidad de Chile.
La protesta estudiantil comenzó hace tres semanas para demandar la gratuidad del transporte escolar público y de una prueba de selección universitaria, así como reformas a la jornada escolar y a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE).
La controvertida ley rige desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1989).
Paro estudiantil en Chile
La protesta demanda el libre costo del transporte escolar y de una prueba universitaria.