El partido del presidente boliviano, Evo Morales, hizo caso omiso a un ultimátum de líderes regionales e insistió en redactar la nueva Constitución por mayoría, sin los dos tercios que exige la legislación vigente, lo que agravó una crisis enconada por la intransigencia de ambas partes.
La ratificación se aprobó por 146 votos a favor -137 del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) y nueve de aliados-, dos en contra y cuatro abstenciones, mientras que la oposición se retiró de la sesión en señal de protesta (en total son 255 asambleístas).
El MAS, que obtuvo en las elecciones de julio pasado el 50.7% de los votos, puede ahora ignorar la opinión de la otra mitad de Bolivia, denunciaron los partidos de oposición.
Los dos tercios serán usados para refrendar el texto final de la Constitución, pero si no lo aprueban 170 asambleístas, Morales anunció que convocará a un referendo popular.
Algunos artículos de la Constitución que se consideren polémicos, aún podrían someterse a los dos tercios, aunque el jefe de los asambleístas, Rubén Dario Cuéllar, calificó esa concesión oficialista de "limosna del pastel".
De los 44 millones de personas que forman la Población Económicamente Activa solo unos 26 millones tienen ingresos formales, poco más de 16 millones son subempleados, muchos de ellos en la economía informal y el resto desempleados.
Varios legisladores de la izquierda mexicana ocuparon la tribuna de la Cámara de Diputados en un aparente intento de impedir la investidura del presidente electo, el conservador Felipe Calderón, en ese recinto.
La acción de los diputados izquierdistas derivó en conatos de enfrentamiento físico con los oficialistas que trataron de desalojarlos de la mesa directiva.
El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), decretó un receso en la sesión legislativa y pidió a los parlamentarios que retornaran a sus escaños.