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Patria, un amor que se enseña

Durante los desfiles patrios, los estudiantes fueron los protagonistas. En cada presentación era evidente la creatividad, originalidad y esfuerzos por superarse unos a otros.


LOS PANAMEÑOS rindieron homenaje a la Patria, unos desfilando con la enseña tricolor y otros observando el desenvolvimiento del evento, que como siempre recibió la queja del público por haber comenzado un poco tarde.
El 3 de noviembre llegar a calle 50 era una odisea, pues las calles aledañas estaban un poco congestionadas y la gente caminaba de un lado para otro buscando la mejor ubicación. Entre empujones y pisadas, nos ubicamos en un punto cerca de la tarima oficial.
Sólo escuchaba gritos de "¡soda, agua, compre su raspado, si hay carne en palito, banderas, banderas, compre su paraguas!", todos casi a la vez, pero esto es parte de las fiestas patrias.
Llamaba mucho la atención una señora que explicaba a sus dos hijos, cuando la Banda Republicana interpretaba la Marcha Panamá, el significado de la pieza y el importante papel que juegan en los actos oficiales, pero uno de los niños le dijo: "Yo lo que quiero ver son las otras bandas".
Su respuesta dio paso a la pregunta obligada: por qué acuden a ver el desfile. Los pequeños fueron los primeros encuestados. "Me gusta ver las bandas de las escuelas, y las bandas son "Pritty".
Innumerables respuestas se lograron, como la de una joven pareja que se protegía del sol con un paraguas, mientras la señora cargaba a la niña como de 3 años. "Queremos que la niña aprenda qué es el 3 de noviembre".
Otra respondió, " vine con mi nieto para que se distraiga y para recordar mi época de educadora, porque ahora estoy jubilada".
No fue una labor fácil obtener sus opiniones porque muchos se negaban a hablar, pero las respuestas de los niños llegaban al alma.
En su inocencia sienten el amor a la Patria, no saben qué es exactamente, pero con sus miradas fijas en los abanderados, tambores y cornetas, con la esperanza de algún día estar tocándolos, lo dicen todo.
Otros, casi al unísono, respondieron: "Por las bandas, para ver a mi hermana que está desfilando en el Richard, porque mi abuelita me trajo".
Pero una de las niñas, como de 6 a 7 años, dejó a un lado el raspado para decir a viva voz: "Para festejar a la Patria en su cumpleaños".
Quienes estaban a su alrededor dieron su aprobación con aplausos, mientras la pequeña trataba de esconder su rubor.
También encontramos a adultos mayores como una señora de 80 años, que llevaba a su hijo, quien se encontraba en una silla de ruedas.
Patricia contó que solo se ha perdido de disfrutar los desfiles los dos años que estuvo en el hospital en 1989, cuando la operaron de la cadera y el año pasado por el malestar en el ojo izquierdo.
Los demás años no ha fallado. Prefiere verlos en el Casco Viejo, por la Presidencia, porque le recuerda su infancia, y aunque las calles son más estrechas, no había tanta incomodidad como ahora.
Patricia añora su época, los desfiles no eran tan largos, y las melodías que ahora tocan las bandas no son muy patrióticas.
Ya casi al final de la ruta una señora, de nacionalidad francesa, destacó que de todos los países que había visitado, sólo en Panamá los desfiles del día de la patria tienen como protagonistas a jóvenes estudiantes, y no a militares. "En los desfiles de otros países lo que usted ve es un despliegue de su poderío militar", destaca.
Los panameños acuden a los desfiles porque en cada interpretación de las bandas, el sonar de cornetas o tambores, rinden tributo a la Patria y renace su amor por ella.

 

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208132
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América