El pegamento utilizado por los mejillones marinos para adherirse a las rocas puede emplearse para cerrar las heridas quirúrgicas, lo que permitiría una recuperación más rápida y un manejo más preciso del que ofrecen la sutura y los pegamentos artificiales.
Así lo afirma un equipo de investigadores de la North Carolina State University y la Purdue University (EEUU) en la publicación "Journal of Biomedical Materials Research B".
Existen dos formas de unir un tejido tras una cirugía: con sutura o con pegamento sintético.
Las suturas funcionan bien, pero requieren mucha pericia y tiempos largos de operación y presentan algunos riesgos como infección, abscesos, inflamación y molestias; además pueden originar excesiva tensión en los tejidos.
Por su parte, el uso de pegamentos sintéticos también está muy extendido, pero preocupa a algunos científicos por sus efectos medioambientales y tóxicos.
No se descomponen en el cuerpo, porque no son biodegradables y pueden causar inflamación y dañar a los tejidos.
Ahora, un grupo de investigadores dirigidos por Roger Narayan ha encontrado una solución para cerrar las heridas que mejora los resultados de las dos técnicas vigentes: el secreto está en los mejillones.
Las proteínas adhesivas presentes en su pegamento natural, afirman los científicos, permiten que los tiempos de recuperación sean más cortos, aparezcan menos cicatrices y los médicos cierren las heridas con precisión.
Además, son biodegradables y no tóxicos.
Su precisión es posible, gracias a que han empleado una tecnología de inyección como la utilizada por las impresoras de tinta, lo que aumenta el control que el cirujano tiene a la hora de depositar el pegamento en el lugar indicado. Al aplicar el pegamento en el sitio apropiado, la unión de los tejidos es mejor, algo que contribuye a una cura más rápida.