China y Corea del Norte alcanzaron ayer en Pyongyang un principio de acuerdo para la celebración de una segunda ronda de conversaciones multipartitas con el fin de solucionar la actual crisis nuclear en la Península Coreana.
El acuerdo se alcanzó durante la visita oficial a Corea del Norte de Wu Bangguo, número dos chino y presidente de la Asamblea Nacional Popular (ANP, legislativo), que se entrevistó ayer en Pyongyang con el líder norcoreano, Kim Jong II.
Según el ministerio chino de Asuntos Exteriores, el presidente de la ANP transmitió a Kim la postura del Gobierno chino de que las negociaciones a seis bandas deben contemplar tanto las exigencias de seguridad de Pyongyang como la existencia de armas nucleares en la Península Coreana, a la que se opone Washington.
A pesar del fracaso de la primera ronda de negociaciones multilaterales que se celebraron a finales de agosto en Pekín, Wu Bangguo aseguraba ayer en la primera jornada de su visita que "las conversaciones multilaterales han sido esenciales para evitar un ulterior deterioro de la seguridad en la Península Coreana".
Estados Unidos, Rusia, Japón y Corea del Sur han manifestado en las últimas semanas su intención de participar en una nueva ronda de negociaciones en Pekín, aunque no han variado su postura en relación con la necesidad de que Pyongyang abandone su política de disuasión nuclear.
El presidente estadounidense, George W. Bush, negó recientemente que Estados Unidos tenga intención de invadir Corea del Norte e incluso se mostró dispuesto a firmar un pacto de seguridad multilateral con Pyongyang, a cambio de la congelación de su programa nuclear.
Tras el inicial rechazo, las autoridades norcoreanas se mostraron el pasado fin de semana dispuestas a estudiar la propuesta norteamericana de ofrecer por escrito a Pyongyang garantías de seguridad regionales.
Durante su reunión con Kim Yong-Nam, número dos norcoreano, Wu subrayaba que "el conflicto nuclear debe ser resuelto a través del diálogo pacífico, sean cuales sean los obstáculos en el camino".
El número dos chino reconoció las "dificultades" que plantea la solución de la crisis nuclear, pero reiteró el "compromiso inalterable de China con una Península Coreana libre de armas nucleares".
Según los observadores, aunque Pekín acoja finalmente la segunda ronda de conversaciones a finales de noviembre, la firma de un pacto de no agresión entre Estados Unidos y Corea del Norte continúa siendo el nudo gordiano para la solución definitiva de la crisis.
En este contexto, Kim Yong-Nam acusó el miércoles a Estados Unidos "de conducir a la región a una situación límite con su política hostil hacia Corea del Norte", en referencia a la inclusión de Pyongyang en el Eje del Mal, junto a Irak e Irán.
Con el objetivo de persuadir a Pyongyang de que desista de su "órdago" nuclear, el Gobierno chino manifestó ayer su voluntad de continuar "suministrando asistencia económica" a Corea del Norte.