Una investigación fiscal y un escándalo sexual están a punto de dar al traste con la prometedora carrera del gobernador de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, presuntamente vinculado a una red de prostitución como las que combatía cuando era fiscal general del estado.
El futuro de Spitzer, considerado hasta el lunes como la imagen de la rectitud moral y de los valores familiares, puede quedar resuelto en las próximas horas, pues la oposición republicana ha puesto la situación en términos de "dimisión o destitución".
El legislador estatal republicano James Tedisco afirmó que Spitzer "tiene que dimitir en las próximas horas o someterse a un proceso de destitución".
"Si no dimite en las próximas 48 horas iniciaremos su proceso de destitución", dijo Tedisco a las televisoras locales.