Una frágil tregua comenzaba a tambalearse en Bolivia por presiones sociales al presidente Eduardo Rodríguez, momentos en que el Congreso se aprestaba a discutir el recorte de su mandato para llamar a elecciones generales.
El presidente provisional, enfrenta la amenaza de los poderosos sindicatos cocaleros que exigen la convocatoria a asamblea constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos y del influyente comité cívico de Santa Cruz que urge mantener para agosto la fecha de elección de prefectos y un referendo sobre autonomías.