Las jeringuillas no esterilizadas que se utilizan para aplicar inyecciones son el origen de la muerte de 1.3 millones de personas cada año, según indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Cada año se suministran unos 12,000 millones de inyecciones y más del 40% de las agujas utilizadas no están esterilizadas, lo que, principalmente, favorece la propagación de tres enfermedades: el VIH y las hepatitis B y C", explicó Fadela Chaib portavoz de la OMS.
Según la agencia de la ONU, dos millones de personas contraen cada año la hepatitis C por esas prácticas que, además, causan el 5% de los nuevos casos de infección del VIH y el 33% de hepatitis B.
Expertos debatirán cómo mejorar la seguridad de las inyecciones en el mundo.