Los trabajos para sofocar el gran incendio que se desató el domingo en un centro de combustible de Buncefield, al norte de Londres, han sido interrumpidos por el riesgo de una explosión de mayor magnitud.
Los bomberos continúan luchando para apagar el espectacular incendio declarado tras una serie de explosiones en el centro de combustible, que dejaron 43 heridos.
Este fuego es el peor ocurrido en el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial, pues se necesitan por minuto unos 250.000 litros de espuma, mezclados con 25.000 litros de agua para apagar el siniestro.
La Policía recomendó a los residentes de la zona que permanezcan en sus casas con las ventanas y las puertas cerradas.
El fuego, cuyas causa aún se desconoce, empezó a primera hora de la mañana del domingo y obligó a evacuar a unas 2.000 personas que viven cerca del lugar.
Veinte depósitos de combustible, cada uno con capacidad para 13, 5 millones de litros, se han visto afectados por las llamas.