Unos 200 ex miembros de las Fuerzas Armadas y policiales de Perú viajaron a Irak y Afganistán para resguardar durante un año diversas instalaciones estadounidenses en estos países.
Ellos fueron contratados por la empresa de seguridad privada Triple Canopy por un sueldo que oscila entre 1,000 y 1,500 dólares.
Los peruanos viajaron a sus destinos en un vuelo chárter, avión en el que además retornaron a Lima, tras permanecer un año en Irak, otros 200 ciudadanos de este país suramericano contratados por la empresa estadounidense.
Ninguno de los peruanos contratados por Triple Canopy o sus familiares quisieron prestar declaraciones a la prensa.