Realidad
- 6 grandes matanzas realizaron los narcotraficantes en diferentes lugares de Guatemala entre el 2008 y 2011, periodo en el que gobernó el socialdemócrata Álvaro Colom.
- 2008 en noviembre de ese año, un enfrentamiento a tiros entre el grupo al que se le atribuye la matanza del pasado jueves y una célula de Los Zetas, en las afueras de Santa Ana Huista, se saldó con 17 muertos de ambos bandos y alejó a los narcotraficantes mexicanos.
Los narcotraficantes que operan en Guatemala, que algunos consideraban “tranquilos” en los últimos meses, han despertado con furia de nuevo en este país centroamericano, al que -según analistas- consideran “su patio trasero”, y han desafiado al Estado al asesinar a ocho policías.
Con absoluta impunidad, unos 15 hombres armados con fusiles de asalto y pistolas automáticas ingresaron a la comisaría de la Policía Nacional Civil (PNC) de Salcaja, un pacífico pueblo del departamento de Quetzaltenango, ubicado a 200 kilómetros al oeste de la capital.
Ocho agentes que recién concluían su horario de trabajo y que, desarmados, se aprestaban a cenar y descansar tras la jornada, fueron sorprendidos por los sicarios: siete murieron en el lugar debido a la gravedad de las heridas, y uno más falleció en la sala de urgencia de un hospital.
El subinspector Carlos Augusto García fue sacado a golpes e introducido en uno de los tres vehículos todoterreno de modelo reciente en que se conducían los atacantes: hasta el momento sigue secuestrado.
El presidente Otto Pérez Molina aseguró que la matanza la cometió uno de los tres grupos de narcotraficantes que operan en el suroeste del país, pero dijo desconocer cuál, así como el móvil de la matanza.
Un investigador de la agencia antidrogas de la PNC, en cambio, cree que “hay razones” para pensar que los sicarios pertenecen a un grupo de narcotraficantes que opera en Santa Ana Huista, en el departamento de Huehuetenango, el cual “a veces” opera junto a alguno de los carteles mexicanos “que no es el de Los Zetas”.
“El modus operandi, las armas utilizadas y las rutas de escape hacen creer que fueron ellos”, y que la matanza tendría un doble objetivo: “vengar algún golpe recibido como la extradición de sus líderes”.