Las iglesias que están vacías por falta de fieles, que no tienen valor artístico y cuesta mucho mantener, pueden ser demolidas o vendidas, aunque hay que tener cuidado a la hora de la venta, para que no acaben como una en Hungría, que fue transformada en un club nocturno y en el altar hacían striptease.
Así lo manifestó en el Vaticano el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura.
Ravasi señaló que la existencia de iglesia vacías y de costoso mantenimiento es una realidad en todo el mundo y que, ante la disminución de fieles, -"fenómeno que vemos por desgracia incluso en el centro de Roma"-, cuando un templo "no tiene un especial valor artístico y necesita exorbitantes intervenciones, pueden ser traspasados o demolidos".