El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, calificó ayer de "disparate" la intención de algunos legisladores de incluirlo en un juicio contra su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, por los sucesos violentos ocurridos en octubre de 2003.
Integrantes del partido del ex mandatario, el Movimiento Nacionalista, dijeron ayer que en una reciente reunión se acordó la propuesta de acusar a Mesa por "conspiración y sedición".