Los países africanos aumentaban ayer la presión sobre los líderes golpistas en Santo Tomé y Príncipe, a fin de restaurar al derrocado gobierno del archipiélago potencialmente rico en petróleo.
La crisis en Santo Tomé incrementó la posibilidad de una intervención de otros estados africanos, entre ellos Nigeria, gran productora de petróleo, con intereses en las riquezas de las islas.
Sudáfrica, que ha emprendido un destacado papel en los esfuerzos para promover las inversiones y el buen gobierno en el empobrecido continente, dijo que trabajaba con Nigeria buscando revertir el golpe de estado del miércoles.
"Espero que podamos aplicar suficiente presión sobre esos soldados para asegurar que esto sea revertido y volvamos a establecer al gobierno democráticamente electo de Santo Tomé", declaró el presidente sudafricano, Thabo Mbeki.
El mandatario dijo en Pretoria que había discutido la situación con su homólogo nigeriano, Olusegun Obasanjo, quien le informó que había invitado a Nigeria a los líderes del golpe para sostener conversaciones.
Entre tanto, el presidente de Santo Tomé, Fradique de Menezes, pidió ayuda para recuperar el poder en el montañoso archipiélago, y excluyó una intervención militar de Nigeria para restablecer la legalidad democrática en su país.
"Nigeria no tiene ninguna intención de intervenir militarmente", declaró De Menezes.
"Quiero que la comunidad internacional restaure el orden democrático en el país sin derramamiento de sangre, y haga comprender al ejército que ellos están allí para defender la institución del gobierno elegido democráticamente", declaró De Menezes. "Es por petróleo que quieren tomar el poder", afirmó.
El líder golpista, mayor Fernando Pereira, prometió establecer una junta de gobierno para llevar al país de 170,000 habitantes a las elecciones, aunque no ofreció más detalles.