Cuando Chile todavía no se ha repuesto del devastador terremoto del 27 de febrero y sus continuas réplicas, un apagón dejó sin electricidad a la mayor parte del país, lo que supone la primera crisis del recién estrenado Gobierno de Sebastián Piñera.
Una crisis que estuvo a distancia sideral de la catástrofe que supuso el terremoto, pero que, sin embargo, desveló cierta lentitud en la reacción de las autoridades y algunas contradicciones a la hora de hacer las evaluaciones.
Los chilenos de a pie, en tanto, reaccionaron con tranquilidad al imprevisto apagón, que abarcó unos 2,500 kilómetros del territorio chileno, y la Policía solo dio cuenta de un par de incendios causados por el vuelco de velas encendidas y algunos robos menores durante las horas de oscuridad.
El incidente, causado por una avería en un transformador en la subestación de Charrúa, en la región sureña del Biobío, ha supuesto además la primera crisis para el Gobierno de Piñera.