El ex dictador chileno general Augusto Pinochet recordó ayer, sin ceremonias ni grandes homenajes, el día en que el presidente socialista Salvador Allende lo designó comandante en jefe del Ejército hace 30 años.
Tres semanas después de aquella designación, Pinochet se puso al frente del golpe que planificaban los altos mandos militares y que culminó con el suicidio de Allende en el palacio presidencial de La Moneda el 11 de septiembre de 1973. Una treintena de militares en retiro y ex ministros del régimen militar saludaron ayer a Pinochet.
Los partidarios y ex colaboradores del ex dictador llegaron a la finca de descanso "Los Boldos", que Pinochet posee en la localidad de Bucalemu, a 120 kilómetros al oeste de Santiago. "Hemos venido a saludarlo, no hay un programa mayor porque él está delicado de salud", dijo a los periodistas su portavoz y estrecho colaborador, el general retirado Guillermo Garín.