Los sectores más radicalizados de los piqueteros desafiaron ayer al gobierno con un marcha hacia el edificio de la Legislatura, escenario días atrás de hechos violentos, por el rechazo a un polémico código de convivencia.
Aunque la Legislatura postergó para el 4 de agosto el tratamiento de la norma, unos 3,000 piqueteros rodearon la manzana del edificio.
El viernes pasado la Legislatura fue atacada durante cinco horas por grupos, en repudio a la reforma del código de convivencia que limita la oferta de sexo en la vía pública, prohibe la venta ambulante y ordena el arresto de personas que corten las calles durante actos de protesta.
Ayer, el gobierno sorteó la protesta gracias a un fuerte operativo que evitó que se repitieran los hechos de la semana pasada.