El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) resaltó que las piscinas de desechos nucleares de la central japonesa de Fukushima tienen “comprometida” la capacidad de enfriar el combustible usado, debido a los daños del terremoto y posterior “tsunami” del pasado 11 de marzo.
Poco después de mostrar su preocupación por la situación de las piscinas, el OIEA publicó un detalle sobre su estado y recordó que “el combustible usado y retirado de un reactor nuclear es altamente radiactivo y genera un calor intenso”, por lo que “requiere de una refrigeración activa durante un período de entre uno y tres años”.
Para eso, se coloca “en piscinas que lo enfrían, protegen (al entorno) de la radiactividad, y mantienen las barras de combustible en una posición apropiada para evitar reacciones de fisión”.
Si se corta la refrigeración, como ocurrió tras el “tsunami”, “el agua puede hervir y las barras de combustible pueden quedar expuestas al aire, lo que posiblemente causa serios daños y una fuerte liberación de radiación”, dice el organismo de la ONU.
En las plantas nucleares de generación de electricidad, el combustible irradiado debe reponerse cada tanto, y sustituirse por combustible fresco, mientras que el gastado es colocado en la citada piscina hasta que se haya enfriado lo suficiente para ser trasladado a un depósito por largo tiempo.