Jorge Espinosa, del Instituto de Investigación Agropecuaria (IDIAP), sostuvo que existe un déficit en cuanto a la aplicación de normas para determinar si los productos agrícolas de consumo humano contienen residuos de plaguicidas.
Espinosa sostuvo que estos residuos se pueden encontrar en vegetales, frutas e incluso en la carne de animales y que se requiere el establecimiento de normas comparativas para monitorear.
El experto alegó que esta situación no sólo puede tener consecuencias en la salud de quienes ingieran estos productos, sino de tipo económico, cuando estos productos intentan ser exportados a mercados exigentes.
Explicó que otra circunstancia derivada de esto es la posible entrada de artículos contaminados.
Expresó que los plaguicidas y agroquímicos también tienen un importante efecto positivo en la economía, pues permiten lograr mejores cosechas y evitar pérdidas por la acción de plagas.
Sostuvo que si no se utilizaran estas sustancias químicas, se podría perder hasta el 30% de las cosechas nacionales.
Se debe buscar un balance entre el uso de los plaguicidas y el manejo que le han dado los campesinos.