El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, propuso ayer la puesta en marcha de un “plan global” de actuación para atajar la inseguridad y las desigualdades sociales en la ciudad de Marsella (sureste) y su entorno, ante el aumento de los actos violentos acontecidos en las últimas semanas.
Entre las medidas adelantadas figuran el envío de dos centenares de policías y gendarmes a la ciudad, que en los últimos años ha visto multiplicarse las acciones violentas, en particular los tiroteos ligados al tráfico de drogas.
Ayrault reunió hoy en París a una quincena de miembros de su Gobierno para “proponer una respuesta global” a la situación “insostenible” que vive Marsella desde hace años, ligada a las desigualdades de la ciudad.