El gobierno de Brasil, el Congreso y la gobernación de Río de Janeiro anunciaron la adopción de medidas de prevención de desastres naturales en momentos que el número de muertos por las lluvias de la semana pasada en la región serrana de este Estado llega a 746 y el de desaparecidos a 333.
Mientras que los equipos de rescate, en su noveno día de tareas, avanzan hacia áreas que estaban aisladas por las toneladas de tierra, piedras y lodo que deslizaron de las montañas y sepultaron a cientos de viviendas, diferentes autoridades analizaron la adopción de medidas para impedir la repetición de este tipo de tragedia.
Según el último boletín de la Defensa Civil, la considerada mayor tragedia natural en la historia de Brasil provocó al menos 746 muertes: 359 en la ciudad de Nueva Friburgo, 302 en Teresópolis, 64 en Petrópolis y 21 en Sumidouro.
El mismo boletín indica que al menos 6,050 personas perdieron sus viviendas y otras 7,780 tuvieron que abandonarlas temporalmente y refugiarse en gimnasios y escuelas públicas debido a que están ubicadas en áreas de riesgo.
El Ministerio Público, por su parte, divulgó una nueva lista de desaparecidos elaborada a partir de las denuncias de familiares y en la que aparecen los nombres de 333 personas, frente a las 207 del listado anterior.
El ministro de Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante, dijo que el Sistema Nacional de Prevención y Alerta de Desastres Naturales anunciado esta semana por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, comenzará a ser montado este mismo año y estará en pleno funcionamiento en 2013.