El programa antiterrorista que la CIA ocultó durante ocho años al Congreso estadounidense por orden directa del ex vicepresidente, Dick Cheney, tenía como objetivo permitir que los agentes pudiesen capturar y matar a miembros de Al Qaeda con autorización presidencial, informa la edición digital del económico The Wall Street Journal citando fuentes de los servicios de inteligencia
Según miembros del actual Gobierno y de la administración del ex presidente George W. Bush, este plan antiterrorista fue iniciado tras los atentados del 11-S y ha estado en vigor hasta este mismo año, cuando el actual director de los servicios de inteligencia, Leon Panetta, tuvo conocimiento de su existencia. Aunque nunca llegó a estar completamente operativo, la CIA destinó fondos a labores de planificación y entrenamiento, según una declaración presidencial.
Fuentes citadas por el diario The New York Times han insistido, en cualquier caso, en que ese plan no está relacionado con el polémico programa sobre detenciones e interrogatorios de la CIA, que incluye el waterboarding o asfixia simulada.
En 2001, la CIA también estudió la posibilidad de realizar asesinatos selectivos contra los líderes de Al Qaeda, según han informado tres antiguos agentes a The Wall Street Journal. El diario señala que esa opción se barajó en un primer momento y se descartó meses después, aunque no está claro si estuvo incluida inicialmente en el programa.
Reto.
Aunque Barack Obama ha manifestado reiteradamente su deseo de no echar la vista atrás, la revelación de que el propio ex vicepresidente Dick Cheney ordenó a la CIA matar a Bin Laden sin comunicarle previamente sus planes al Congreso, puede ser la última prueba de que los abusos de poder cometidos durante la anterior administración exceden los límites de lo que puede ser ignorado sin perjudicar gravemente la credibilidad de las instituciones democráticas y del propio sistema.