De la rojiza tierra de este campo en las verdosas montañas del sudoeste de Nigeria, crecen retoños con apariencia endeble, como si fueran fáciles de doblegar por la lluvia o una leve patada.
Se trata del cassava, una especie de yuca o mandioca que se convierte rápidamente en un tosco tronco parecido al de bambú, con raíces tan amplias que un cultivo de una sola hectárea es capaz de suministrar tres toneladas de comida. La planta es capaz de sobrevivir a plagas, y ofrece una fuente nutritiva a 500 millones de habitantes.