La central nuclear de Hamaoka dejó de funcionar a petición del Gobierno por el gran riesgo sísmico de la zona en la que se ubica, algo que aumenta los problemas energéticos de Japón ante la llegada del calor.
Pese a estar situada lejos de la zona devastada por el terremoto del 11 de marzo, la central nuclear de Hamaoka está en un área de alta actividad sísmica donde existen muchas probabilidades de que ocurra un terremoto de hasta 8 grados, pero se estima que será en los próximos 30 años.
Por eso, a petición del Gobierno, que intenta evitar un nuevo accidente nuclear como el de Fukushima, la operadora, Chubu Electric, paró el último de los dos reactores que estaban operativos en la planta nuclear.
La orden sin precedentes de parar Hamaoka ha puesto fuera de servicio sus tres reactores (uno de ellos no estaba operativo temporalmente debido a una revisión rutinaria) con una capacidad de generación eléctrica de unos 3,6 millones de kilovatios, el 10% de la energía que sirve Chubu Electric a la red.
La compañía expresó su deseo de que las actividades puedan reanudarse en Hamaoka, a orillas del océano Pacífico, en cuanto se tomen las medidas necesarias para evitar un accidente debido a un terremoto, aunque el Gobierno cree que la suspensión durará, al menos, tres años.
El primer ministro, japonés, Naoto Kan, aseguró que los estándares de seguridad de las centrales nucleares de Japón, cambiarán en el futuro por lo ocurrido en Fukushima.