El poblado de El Mango amaneció como un caserío fantasma en el suroeste de Colombia luego de que sus habitantes lo abandonaran para ir a pernoctar en zonas aledañas por miedo a nuevos ataques de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), como el ocurrido el viernes y en el que murieron dos mujeres.
Al menos 400 habitantes salieron la noche del domingo desde ese poblado del municipio de Argelia y en el departamento de Cauca a unos 370 kilómetros al suroeste de Bogotá.
Durante la jornada regresan a sus casas para ocuparse a la luz del día de sus viviendas y de los quehaceres agrícolas.
Esta vez el desplazamiento, que se repite cada vez que las guerrillas atacan el caserío, se debe a la zozobra que sembró la muerte de la profesora Ana Ilda Gaviria y su madre, cuando el viernes en la noche las rebeldes Farc lanzaron un cilindro bomba que impactó a la vivienda de las mujeres, cuando la guerrilla atacaba a la estación de policía.
Los habitantes se resguardan en la noche en las zonas cercanas de La Primavera, El Bujío, y la cabecera urbana del municipio de Argelia, confirmó en diálogo telefónico el alcalde de este pueblo, Elio Gentil Adrada.
“¿Por qué la guerrilla se ha ensañado contra la población?”, se pregunta Adrada, quien ya perdió la cuenta del número de ataques del grupo insurgente en los últimos cuatro años y que ha dejado casi 100 casas destruidas en este caserío que contaba con unas 900 personas, pero en el cual permanecen unas 400 tras la huida de la mitad de su población, que se dedica a cultivar café y azúcar.