El apoyo del presidente estadounidense, Barack Obama, a la construcción de una mezquita cerca de la “zona cero”, en Nueva York, ha suscitado una polémica en Estados Unidos, donde las heridas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 todavía siguen abiertas.
Obama recibió los reproches y elogios de los comentaristas de los programas políticos dominicales que bien han aplaudido su “valentía” por apoyar el proyecto y la libertad de credo o le han criticado por hacer caso omiso de lo que le piden los ciudadanos.
“La Administración y el presidente parecen estar desconectados de lo que la mayoría de los estadounidenses quiere”, dijo John Cornyn, senador republicano de Texas, en el programa “Fox News Sunday”.
Una encuesta de CNN reveló esta semana que cerca del 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de una mezquita y un centro cultural a dos cuadras de la “zona cero” y sólo un 29% lo aprueba.
Quienes lo apoyan, incluyendo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y varios grupos judíos, aseguran que se está enviando un mensaje de tolerancia.