La detención y expulsión de Francia a Kosovo de una niña gitana de 15 años durante una excursión escolar desató una intensa polémica en Francia y volvió a colocar en el centro de las críticas la política de inmigración del ministro del Interior, el socialista Manuel Valls.
El martes trascendió el arresto el pasado 9 de octubre y la posterior deportación de Leonarda Dibrani, una niña que residía en Levier, en el este de Francia, donde la menor vivía desde hacía casi cinco años.
Según los docentes de su colegio, fue el alcalde de ese pueblo, Albert Jeannin, quien dio la orden al autobús de detenerse en un aparcamiento, donde agentes de policía detuvieron a la menor. Leonarda se dirigía con sus compañeros de clase y sus profesores a visitar Sochaux, cerca de la frontera suiza.