El encierro de Bolivia "ha frenado nuestro desarrollo", explicó Mesa sobre un diferendo que le enfrenta a Chile, a quien demandó negociaciones sobre "una lógica de construcción".
Bolivia se encuentra enclaustrada marítimamente desde marzo de 1879, luego de que la "Guerra del Pacífico" que libró con Chile le significó una pérdida territorial y de recursos naturales como el salitre y el cobre.
"Chile y Bolivia somos países complementarios, y estamos dispuestos a hablar pues hoy, más que nunca, expresamos nuestra voluntad integradora", sostuvo Mesa.
El mandatario boliviano hizo mención asimismo a la crisis política que vivió recientemente su país y que acabó con la renuncia en favor del entonces vicepresidente Mesa del presidente Gonzalo Sánchez de Losada, enfrentado, entre otros, a los movimientos indígenas por el proyecto de vender gas a Chile.
La crisis "fue la acumulación de una serie de facturas que en un momento dado nuestra sociedad tenía que pagar" y "una sociedad con altos niveles de racismo y una pobreza lacerante".
"Un mundo acechado por el terrorismo es un mundo inseguro, y sus perspectivas están inseguras", expresó, refiriéndose en concreto al secuestro y matanza de la escuela de Beslán (Rusia) como "una acción descarnada".
Mesa, criticó los defectos prácticos de la iniciativa de ayuda a países pobres muy endeudados (HIPC, en inglés) y pidió que su interpretación no suponga más inconvenientes que ventajas.
En una intervención ante la 59 Asamblea General de la ONU, Mesa, uno de los pocos mandatarios que no leyó un discurso escrito, recordó que Bolivia es uno de los países que por su elevada deuda y sus ingresos se beneficia de la HIPC, lo que "en teoría daba ventajas" para el servicio de su deuda.
Indicó que su país ha vivido en el último año una situación "particularmente difícil".