L as autoridades iraníes han cumplido su amenaza de "aplastar" cualquier intento de manifestación. La convocatoria de varias marchas para conmemorar el décimo aniversario de las protestas estudiantiles de 1999 y expresar el descontento con la reelección de Mahmud Ahmadineyad chocó con un amplio despliegue policial y de milicianos.
Aún así, cerca de 3,000 personas se dieron cita en las proximidades de la Universidad de Teherán y, según testigos, la Policía utilizó gases lacrimógenos y disparó al aire para dispersarles. Varios manifestantes resultaron detenidos, así lo relató una testigo.
Sin embargo, antes de las cinco de la tarde, los antidisturbios empleaban gases lacrimógenos para disolver a un par de centenares de personas que habían logrado concentrase en las proximidades de la plaza de Enghelab, según relató un testigo.
Los gritos de "Libertad para los presos políticos", "Dimisión, dimisión" y "Muerte al dictador" fueron respondidos con granadas de gases lacrimógenos y disparos al aire. Algunos manifestantes quemaron contenedores de basura para hacer barricadas que les protegieran de las cargas policiales.
Según cifras oficiales, en las últimas tres semanas de protestas han muerto al menos una veintena de personas, cientos han resultado heridas y varios miles han sido detenidas.