La policía de Bolivia desestimó hoy las denuncias de presunto tráfico, venta y alquiler de niños bolivianos en la frontera con Perú, tras una investigación realizada el fin de semana pasado en esa región.
El jefe de la División de Tráfico de Personas de la Policía de La Paz, mayor Adolfo Cárdenas, dijo a la prensa que un grupo de agentes que se trasladó a la localidad de Desaguadero no pudo probar las denuncias de una Pastoral de la Iglesia Católica, realizadas la semana pasada.
"Simplemente fue un rumor", dijo el jefe policial al señalar que, quien dio la información a la Pastoral, no pudo ser encontrado para que ratifique esas denuncias, por lo que es imposible iniciar una investigación formal, según la Agencia Boliviana de Información.
Agregó que de los contactos con las autoridades y vecinos del lugar, tanto nacionales como peruanos, "no se ha captado ni recibido ningún tipo" de datos al respecto.
Las denuncias sobre tráfico, venta y alquiler de niños también han sido hechas en las fronteras con Brasil y Argentina.
El fin de semana pasado, las autoridades bolivianas de un pueblo del sur fronterizo con Argentina detuvieron a una ciudadana de ese país que trató de llevarse ilegalmente a dos niñas bolivianas.
Una fuente de la Iglesia católica denunció a Efe la semana pasada que campesinos e indígenas bolivianos alquilan o venden a sus hijos por unos pocos dólares para que sean explotados laboralmente en ciudades del propio país y en naciones vecinas.
La legislación boliviana no castiga la venta ni el alquiler de niños, dijo el viernes a Efe el coordinador de la Plataforma de Atención Integral a la Familia de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia de La Paz, Marco Antonio Gira.