La Policía boliviana reprimió ayer con gases lacrimógenos y potentes chorros de agua a activistas y a indígenas que caminaron de la Amazonía a La Paz durante dos meses para rechazar la construcción de una carretera promovida por el presidente Evo Morales en la reserva natural Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (Tipnis).
Un grupo de activistas que respalda a los amazónicos intentó entrar a protestar a la plaza Murillo, donde están el Palacio de Gobierno y el Parlamento, que está cerrada y custodiada por decenas de agentes desde la llegada de la marcha el pasado 27 de junio.
Los activistas lanzaron palos, frutas y piedras a los policías, que respondieron con gases lacrimógenos y con chorros de agua de un vehículo antidisturbios.
El agua arrasó el campamento que los indígenas montaron ante la Vicepresidencia, donde en esos momentos se encontraban decenas de nativos, sobre todo mujeres y niños que buscaron refugio en una iglesia y en el edificio de la alcaldía de La Paz.
El presidente del Tipnis, Fernando Vargas, dijo que lo ocurrido "es una muestra de la incapacidad del Gobierno para resolver los problemas del país", y señaló que continuarán acampados cerca de la plaza Murillo hasta que Morales acepte reunirse con ellos.