La Policía capturó a un hombre armado que había tomado 25 niños de rehenes en una escuela cercana a Barcelona, dijeron las autoridades, sin que ocurrieran víctimas. El asaltante dejó en libertad a 21 de los 25 cautivos en dos grupos y unos 45 minutos después el gobierno informó que había sido detenido.
El ministro del Interior, Angel Acebes, confirmó el arresto desde Guadalajara, ciudad de la región central, y dijo que el asaltante había estudiado cuando era pequeño en esa escuela.
Mientras un automóvil partía desde el patio de recreo, al parecer con el asaltante, una multitud rodeó al vehículo en medio de gritos e insultos. Durante la crisis, que duró casi cuatro horas, se creyó que el asaltante era un adulto pero versiones noticiosas recientes indicaban que se trataba de un menor.
La oficina del Ministerio del Interior en Barcelona dijo que el asaltante tenía un puñal y que al parecer el móvil era económico, pero no confirmó una versión de que exigía un rescate de un millón de dólares.
Un niño no identificado evacuado de la escuela relató cómo los maestros sacaron apresuradamente a su clase y a las de otras del edificio a través de la cafetería.
"Nos dijeron que un hombre se había metido en el colegio"", dijo el niño a la radio nacional española. "Yo tenía miedo"". Una maestra que sólo se identificó como Nuria dijo que atacante tocó el timbre de la escuela, simulando ser un padre que iba a recoger a un estudiante.
Un vocero del ministerio dijo que el colegio Casal de l"Angel de L"Hospitalet de Llobregates había sido acordonada. El resto del edificio ha sido evacuado, dijo el municipio. La televisión española trasmitió imágenes de centenares de padres y otras personas congregadas detrás de la valla policial.
L"Hospitalet de Llobregat es una localidad industrial situada al sur de Barcelona y la mayoría de los rehenes son hijos de trabajadores, señaló la Policía.
En tanto, según versiones de una fuente policial el secuestro acabó felizmente gracias a que los cuatro niños que seguían retenidos habían pedido pizza. Un policía camuflado de repartidor de pizzas redujo al secuestrador que se distrajo atraído por la comida caliente y cubierta de queso que se le ofrecía para distribuir entre los niños secuestrados, precisó la misma fuente.