Los musulmanes que se cambian de nombre para que suenen más estadounidenses, como han hecho los inmigrantes durante incontables generaciones, o que adoptan nombres árabes como profesión de fe, suelen ser investigados y catalogados en legajos secretos del Departamento de Policía de Nueva York.
El departamento sigue el rastro de todos los residentes de la ciudad que se cambian el nombre, según documentos y entrevistas policiales.
En cuanto a aquellos cuyos nombres parecen árabes o que podrían provenir de países musulmanes, la Policía efectúa investigaciones exhaustivas de antecedentes que incluyen la revisión de viajes, antecedentes delictivos, licencias comerciales y documentos de inmigración. Todo esto queda registrado en bases de datos policiales para los supervisores, quienes revisan los nombres y designan a algunas personas para que las visite la Policía.
El programa fue concebido como una pista para la Policía en la difícil tarea de detección de terroristas internos. Al igual que otros programas de inteligencia del Departamento de Policía de Nueva York creados en la última década, este involucra la vigilancia de comportamiento protegido por la Primera Enmienda constitucional.