La Policía del Estado brasileño de Sergipe irrumpió en una cárcel de Aracajú, la capital regional, y forzó la rendición de más de 400 presos que estaban amotinados, poco después de que liberaran a unas 120 personas que tenían como rehenes.
La Secretaría de Seguridad Pública de Sergipe dijo que el Batallón de Choque de la Policía Militarizada se tomó por la fuerza el Complejo Penitenciario Antonio Jacinto Filho y los cinco líderes de la rebelión fueron trasladados.