La policía militar reforzó la vigilancia en una favela del centro de la ciudad de Río de Janeiro, mientras patrullas del Ejército abandonaban el vecindario donde son rechazados tras el asesinato de tres jóvenes hace una semana.
Más de un centenar de soldados completaba así su retirada del "morro de la Providencia", una peligrosa favela donde estaban acantonados desde finales de 2007.