Unos 300 policías brasileños en huelga que estaban atrincherados en la Asamblea Legislativa del estado de Bahía, en la ciudad de Salvador, se rindieron al Ejército que sitiaba el edificio y dieron por terminado el paro, informaron fuentes oficiales.
Entre los que se entregaron figura el líder de la huelga iniciada hace diez días, Marco Prisco, y otro jefe de los amotinados, identificado como Antonio Paulo Angeline, según el jefe de Comunicación del Ejército, coronel Marcos Cunha.
Después de entregarse los huelguistas, que salieron por la parte de atrás de la sede legislativa, los militares accedieron al lugar y asumieron el control total del edificio.
La huelga, que tenía como objetivo reivindicar mejoras salariales, fue declarada "ilegal" por un tribunal y dejó el estado de Bahía (noreste) y en especial Salvador, su capital, a merced de la delincuencia por la falta de vigilancia policial en las calles. La huelga causó además grandes pérdidas al comercio y al turismo, ya que muchas tiendas fueron saqueadas en los primeros días del paro.