La administración de George W. Bush por años ha manejado someramente su política contra Cuba.
En su primer período presidencial, que inició en el 2001, la isla no fue su prioridad y se mantenía el tema del embargo económico.
Durante su segundo mandato presidencial hizo algunas referencias sobre la situación en Cuba sin mayores alteraciones a su discurso sobre los embargos y las democráticas críticas al gobierno de Fidel Castro.
Ahora que el gobierno Bush se acerca a su recta final, hace plateamientos en los cuales le solicita a los cubanos que propicien un cambio democrático en la isla y pide ayuda internacional para lograr ese objetivo.
Además, ahora habla de la creación de un fondo para fortalecer su lucha contra lo que él (Bush) denomina un gobierno antidemocrático.
Este último discurso ha dejado un mal sabor de boca, y ha sido criticado por el Consejo Nacional Demócrata (CND).
El grupo increpó al mandatario señalando que "por ocho años lo único que ha ofrecido a los cubanos estadounidenses han sido promesas".
Para las autoridades cubanas, la intención del gobierno estadounidense es llamar al caos en Cuba y ello es una intromisión en sus asuntos internos.
Esta y otras interrogantes se han mantenido en el ambiente por mucho tiempo.
Hay quienes hoy se preguntan, ¿por qué ahora su preocupación por Cuba?
Un artículo publicado en la BBC ofrece algunas respuestas.
Para los miembros de la Casa Blanca, este ya era un tema en agenda y niegan que exista otro propósito.
Por otro lado, algunos expertos precisaron que el discurso de Bush tenía como obejtivo convencer a la comunidad cubano-americana de que su gobierno no perdió la oportunidad de hacer algo en la transición política de la isla.
En tanto, Elsa Falkenburger, especialista en Cuba del Wola, Washington Office for Latin America, dijo que "la administración Bush perdió una oportunidad de oro para jugar un papel importante en la transición política de Cuba.