Los políticos canadienses tienen mala sangre, literalmente, que la media de los ciudadanos, según un estudio dado a conocer y que reveló que cuatro destacados parlamentarios tienen en su sangre decenas de productos químicos contaminantes.
Para realizar el informe "Nación tóxica en el Parlamento", el grupo Defensa Medioambiental analizó muestras de sangre procedentes de los ministros de Medio Ambiente, Rona Ambrose, y Sanidad, Tony Clement, entre otros.