El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó hoy por unanimidad una declaración en la que condena el golpe y amenaza con sanciones a sus autores y partidarios de la asonada.
En declaraciones a periodistas en Lisboa, el jefe de la diplomacia portuguesa valoró el mensaje como una "posición muy clara" de la comunidad internacional frente a la junta militar instaurada en el país tras el golpe.
"Obviamente tendrán que responder de sus actos, podrán ser objeto de sanciones y conducen a Guinea Bissau al aislamiento", consideró el mandatario.
Sin embargo, concedió una salida para "aquellos que se aparten del camino (de la violencia) a tiempo" y "comprendan que no es aceptable para nadie en la comunidad internacional ese comportamiento".
"Creo que tendrán un tratamiento diferente", aseguró.
Además, insistió en que "es el momento de volver a la normalidad, a un esfuerzo para hacer un camino a la democracia que garantice la paz y la seguridad".
Guinea Bissau, antigua colonia portuguesa hasta 1974, sufrió el golpe cuando estaba en pleno proceso electoral, a pocas semanas de la segunda vuelta de los comicios presidenciales, prevista para el 29 de abril.
Los sublevados tienen presos al presidente interino, Raimundo Pereira, y al primer ministro, Carlos Gomes Junior, y mantienen en vilo al país de 1,6 millones, cuyo ciudadanos han empezado a huir de Bissau, la capital.
La junta rebelde considera que salvaguarda la soberanía nacional frente al supuesto "acuerdo secreto" entre el Gobierno encarcelado y Angola, que tiene desplegados unos 200 soldados destinados a ayudar en la reforma del Ejército guineano.
La excolonia portuguesa tiene una larga historia de golpes militares e inestabilidad política del país en los últimos años, y ningún presidente ha completado los cinco años de mandato desde el año 2000.