El anticastrista Luis Posada Carriles, absuelto el pasado viernes en un tribunal de Texas de todos los cargos que pesaban en su contra, declaró hoy emocionado en Miami que su absolución confirma la "independencia" de la Justicia estadounidense.
"Al fin este calvario ha terminado y la justicia norteamericana confirmó su independencia al absolverme de todos los cargos", dijo en una rueda de prensa Posada Carriles, de 83 años, vestido de traje y corbata, que se veía visiblemente fatigado pero feliz.
El cubanovenezolano afrontaba la acusación de haber mentido en su solicitud de asilo político y ciudadanía estadounidense.
Leyó de forma casi ininteligible (un tiro que recibió en 1990 en la mandíbula le impide articular bien) unas declaraciones escritas en las que sostuvo que siempre ha estado y estará del "lado de Dios, la democracia, la Justicia y el deber".
Aseguró que estos últimos meses han sido los "más duros" que ha experimentado en su vida porque "no le juzgaban comunistas y tiranos enemigos de EE.UU. y América", sino "representantes del país" que él ama, manifestó, y cuyos "ideales" defiende.
Previamente, el abogado que dirigió la defensa de Posada, Arturo Hernández, calificó de "histórico" el veredicto de absolución emitido por un jurado en un tribunal federal de El Paso (Texas), después de tres horas de deliberaciones y después de tres meses de juicio.
Fue un "veredicto unánime (de inocencia) sobre los 11 cargos de la acusación contra Luis Posada Carriles" (por perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento) y es un "momento histórico", resaltó Hernández junto al que ha sido su equipo durante los últimos cinco años: Felipe Millán y Rhonda Anderson.
"El jurado estaba convencido de su inocencia", puso de relieve el abogado, quien más adelante, en la rueda de prensa, dijo muy emocionado que éste era el "momento mas feliz de su vida profesional" y que el veredicto "debe servir de ejemplo a los países que sufren dictaduras y tiranos".
Tras reconocer que el proceso fue un "trago muy amargo", el cubanovenezolano explicó que lo era aún más al constatar, apuntó, cómo la Fiscalía se "apoyaba en el testimonio de algún esbirro repugnante de la dictadura" cubana.
Posada Carriles, que lleva colocado un dispositivo de rastreo de sistema de posicionamiento global (GPS) en el tobillo, concluyó su declaración con una alusión directa a sus enemigos: "Que sigan rabiando los verdugos", subrayó.
Venezuela reclama a EE.UU. la extradición de Posada Carriles desde mayo de 2005 por la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976 con 73 personas, y Cuba, por su parte, por varios atentados con explosivos en la isla, en 1997, donde murió un turista italiano.
Pero el jurado del tribunal de El Paso lo absolvió de los cargos de perjurio en los que la Fiscalía Federal lo acusaba de negar su supuesta participación en los atentados con explosivos en Cuba.