Los más de 20 años de espera y constante clamor de justicia por parte de las familias de las 111 víctimas y los sobrevivientes de la matanza en el presidio brasileño de Carandirú, ocurrida en 1992, tuvo otra dosis de frustración con el aplazamiento del juicio por una semana.
El juicio de 26 de los 79 policías acusados de la mayor matanza en las cárceles del país comenzó, dos horas después del horario previsto, con la elección como jurado de cinco mujeres y dos hombres de una lista de 25 candidatos.
Tras el sorteo, el juez José Augusto Nardy Marzagao leyó las acusaciones contra los 24 policías que se presentaron al juicio, pues dos de ellos se ausentaron sin que se informara el motivo y fueron representados por sus abogados.
Durante la lectura, una de las mujeres del jurado se sintió mal, tras lo cual el juez pospuso el juicio.