El ministro surcoreano de Unificación, Lee Jong-seok, se mostró a favor del diálogo directo entre Pyongyang y Washington para solucionar la crisis generada por los preparativos del lanzamiento de un misil de largo alcance por Corea del Norte.
En un seminario celebrado en Seúl, Lee dijo que "lo más importante es impedir que Corea del Norte pueda lanzar el misil", para lo que consideró vital, por una parte, el retorno norcoreano al diálogo multipartito sobre su programa nuclear y, por otra, unas conversaciones bilaterales con EE.UU. sobre la crisis del misil.
Según el ministro, el régimen norcoreano se siente amenazado por EE.UU. y esa presión se puede eliminar si se pone en práctica la declaración adoptada en la ronda de conversaciones multilaterales celebrada en septiembre pasado en Pekín.
En aquel entonces, Corea del Norte se comprometió a dejar su programa de armas nucleares a cambio de asistencia económica y una serie de garantías de seguridad que le daría EE.UU.
En cualquier caso, explicó Lee, Corea del Norte debe regresar a la mesa de negociaciones nucleares sin condiciones previas.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, telefoneó al El primer ministro israelí Ehud Olmert, para exhortarlo a contenerse, y le dijo que ya había hablado con el presidente sirio Bashar Assad y el presidente palestino Mahmud Abbas y les pidió que hicieran todo para liberar al soldado.