Artesanas mexicanas elaboran accesorios de diseño con envoltorios desechados de chocolatinas y otros productos, gracias a un proyecto galardonado este mes por la ONU, cuyos ingresos sostienen una comunidad de casi cien familias con pocos recursos y una escuela para niños.
La Fundación Mitz (para ti en la lengua nahuátl) gestiona esta iniciativa, que conjuga el comercio justo y las energías renovables con la aportación de autosuficiencia y educación a una zona desfavorecida de Huixquilucan, en la periferia de la capital mexicana, un municipio en el que viviendas de lujo conviven con casas que no disponen de drenaje ni agua.
Judith Achar, fundadora de Mitz, el pasado 3 de junio recogió, en Ruanda, el premio de la ONU al Mejor Proyecto Reciclador de Residuos Industriales.