La Real Academia de las Ciencias Suecas de Estocolmo premió con el Nobel de Física 2008 los trabajos de tres científicos de origen japonés sobre las simetrías que han sido determinantes para la comprensión de la física subatómica y por ende de la composición de la materia.
Al japonés nacionalizado estadounidense Yoichiro Nambu se le distingue por descubrir el mecanismo de la simetría rota espontánea.
Y a los niponeses Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa se les premia por hallar el origen de la simetría rota, que predice al menos tres familias de quarks (elementos fundamentales de la materia) en la naturaleza, según el fallo de la Academia.
En la base de sus estudios subyacen las leyes ocultas de la simetría y de su violación, que existen desde el origen del universo y forman parte de nuestra vida diaria.
La teoría básica de la simetría para partículas elementales describe tres principios -paridad, de carga y de tiempo, que simplifican enormemente los cálculos matemáticos e implican gran cantidad de leyes de conservación.
El sueño de los físicos de elaborar un modelo perfecto sobre la materia, se vino abajo tras la II Guerra Mundial, por los nuevos aceleradores que descubrieron partículas nunca vistas hasta entonces y que no encajaban en los esquemas de la época.