La ausencia del premio Nobel de Literatura, esta vez Doris Lessing, volvió a deslucir la ceremonia de entrega de estos premios en Estocolmo, en contraste con el revuelo levantado por el Nobel de la Paz, Al Gore.
En cualquier caso, la capital sueca Oslo preparó una ceremonia protocolar única que coincidió con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel.
La realeza sueca, con el rey Carlos XVI Gustavo y la reina consorte Silvia a la cabeza, presidieron el acto y entregaron en la "Venecia del Norte" la medalla, el diploma y los diez millones de coronas suecas (1.06 millones de euros, 1,55 millones de dólares) que correspondían a cada categoría.
Luego de la bienvenida y el himno nacional del país anfitrión, las primeras palabras fueron para los ausentes: La premio Nobel de Literatura 2007, la escritora británica Doris Lessing, y el veterano Leonid Hurwicz, uno de los tres galardonados con el Nobel de Economía.
Lessing, nacida en Kermanshah, en la antigua Persia (actual Irán) en 1919, fue recordada por el miembro de la Academia Sueca Per Wstberg como "un testigo implacable de su tiempo, una antagonista de la autoridad para la que el Emperador nunca estuvo vestido".
El compromiso de su labor literaria, "ha contribuido, según la Academia a cambiar nuestra manera de ver el mundo" y, por ello, y pese a la ausencia de la galardonada, la entrega de su premio fue uno de los momentos estelares de la ceremonia.
Junto al alemán Peter Grünberg (Piesen, República Checa, 1938), recibió del profesor de la Real Academia de Ciencias Sueca, Bürje Johansson, felicitaciones (en el idioma materno de cada uno de ellos) en las que destacó que "la mageto-resistencia gigante, el descubrimiento por el que han sido ambos galardonados ha transformado ya el mundo de la informática y las promesas para el futuro son importantes y numerosas".
Finalmente, se hizo entrega del único premio que no forma parte del legado que Alfred Nobel (1833-1896), el de Economía fundado en 1969 por el Banco de Suecia, sin Hurwicz -que con noventa años es el premiado más veterano de la historia de estos premios.
En la ceremonia no se permitió a los ganadores, según las normas de la gala, ningún tipo de discurso al recoger el premio y sólo agradecían con tres reverencias: Una al Rey , otra a los académicos y otra al público.