El Ejército de Perú sigue reclutando a menores de edad, pese a afirmar que ha terminado con esta práctica, denunciaron ayer varios medios de prensa peruanos.
Tanto El Comercio como La República recogieron ayer el caso de un adolescente de 16 años, que fue uno de los dos soldados muertos el pasado jueves por la explosión accidental de una granada, mientras que otro compañero suyo, herido en ese mismo incidente, también es menor.
Según los diarios, la Defensoría del Pueblo ha pedido a la Fiscalía de la Nación que se encargue de investigar estos hechos, que se suman a repetidas denuncias de reclutamiento ilegal de menores, en unos casos forzoso y en otros, voluntario.
El pasado mayo, y tras conocerse la muerte de otro recluta menor de edad, el comandante general del Ejército de Perú, Otto Guibovich, aseguró tajantemente a la Defensoría que "ya no queda un solo menor en el ejército", después de que un grupo de menores fue desmovilizado.
El ministro de Defensa de Perú, Antero Flores Aráoz, reconoció también en mayo que es posible que ingresen en el ejército peruano menores "que al inscribirse no presentan documentos y dan información falsa sobre su edad", jóvenes que ingresan en el ejército en busca de "vivienda, ropa y alimentación gratuita".