El crecimiento sin precedentes de incidentes antisemitas en EE.UU. preocupa a Israel y, aunque las autoridades aseguran que "confían" en la nueva administración del presidente estadounidense, Donald Trump, crecen las voces que piden enviar mensajes más contundentes a la Casa Blanca.
En las últimas semanas, se han profanado dos cementerios judíos, medio centenar de centros comunitarios y colegios han sufrido amenazas de bomba y han sido evacuados y se han multiplicado los incidentes antisemitas, como pintadas en el metro de Nueva York que aseguraban que "los judíos tienen que estar en los hornos".
Aquí aumenta la sensación de que Trump mira para otro lado y minimiza lo ocurrido y, aunque en esferas oficiales se cuidan de no acusar a su gobierno, cada vez más piensan que hay que exigirle mayor dureza.
"El aumento del antisemitismo en EE.UU. es un desarrollo de la derecha del espectro político. Los antisemitas en la derecha estadounidense nunca han desaparecido, solo han sido marginados", explicó Carole Nuriel, directora de la Liga Antidifamación (ADL).