Estados Unidos expresó su preocupación porque los disturbios en Nicaragua puedan impedir el proceso democrático político, socave los derechos humanos y erosione el estado de derecho y dijo que apoyaría una mediación de la OEA.
“Urgimos al Gobierno de Nicaragua a tomar pasos para poner fin a los disturbios y a la Policía a garantizar la seguridad de todos los nicaragüenses”, señaló el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Philip Crowley, en su rueda de prensa diaria.
El hostigamiento y la interrupción de la actividad de la Asamblea Nacional -sitiada durante dos días por simpatizantes del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega- y del trabajo los legisladores “solamente debilitan el funcionamiento de las instituciones que son vitales para la democracia nicaragüense”, recalcó.
Crowley quiso dar más peso a sus palabras al recordar la preocupación que habían expresado también el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza; el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, y la comunidad de empresarios por la crisis política que atraviesa el país.