Tras la aprobación de la norma en el Parlamento Europeo el miércoles, prácticamente todos los Gobiernos de Latinoamérica manifestaron críticas o preocupación, e incluso el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, dijo que la legislación incluye medidas que "pueden producir grandes injusticias".
La reacción más severa vino del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien dijo que su Gobierno revisará las inversiones en Venezuela de los países que apliquen la directiva.
Chávez, calificó de "indignante" la medida, a la que llamó "directiva del bochorno", y dijo también que el petróleo venezolano "no irá" a los países que adopten la medida.
El Alto Representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, consideró que esa reacción fue "totalmente desproporcionada".
"Yo respeto lo que pueda decir el presidente Chávez, pero me parece que es una declaración, a mi juicio, totalmente desproporcionada", declaró Solana.
OEA.
El presidente de Perú, Alan García, solicitará a la Organización de Estados Americanos (OEA) convocar a una reunión para que sus países miembros se pronuncien sobre la directiva de retorno de inmigrantes irregulares de la UE, informaron fuentes oficiales.
"Voy a hablar con José Miguel Insulza (secretario general de la OEA) para pedirle que convoque a una reunión para tratar este tema", dijo García, al considerar que de concretarse el encuentro se tendría "una presencia numérica" y "una sola voz".
"Oportunamente, creo que podríamos asistir los presidentes. Yo estaría dispuesto a asistir porque estamos hablando de millón y medio de peruanos y 12 millones de latinoamericanos", puntualizó el presidente peruano Alan García.