La presidenta de Sri Lanka, Chandrika Kumaratunga, disolvió ayer el Parlamento, lo que abre la puerta para la celebración de unas elecciones generales, informaron medios locales.
Los comicios, en los que se elegirán 225 miembros, se celebrarán el 2 de abril, casi cuatro años antes de lo previsto, ya que debían convocarse para el año 2007.
La disolución del Parlamento se produce después de la lucha por el poder que mantienen Kumaratunga y el primer ministro, Ranil Wickramasinghe, quien tomó el control del Parlamento en diciembre de 2001.
Los analistas locales consideran que las elecciones pueden renovar el poder de Kumaratunga, sin que ello signifique el final de la rivalidad, ya que si Wickramasinghe mantiene su mayoría parlamentaría, continuará la misma situación en el país.
Ambos líderes políticos están en partidos diferentes y fueron elegidos en elecciones distintas.
La situación política inestable de Sri Lanka puede perturbar la tregua que en estos momentos mantienen los Tigres de Liberación de Tamil Eelam, decretada en febrero de 2002 y que llevó a un alto el fuego en los 19 años de guerra civil en la que han muerto unas 65,000 personas.